La alegría de ser del Valencia ( Acercando posturas)
Viajar en vacaciones conlleva muchas cosas, como estar predispuesto a gastar dinero a tontas y a locas, aguantar las broncas de la pareja cuando se entera que te has dejado la libreta con las indicaciones de aquel restaurante tan bueno al que fue tu cuñada en el pasado puente de la constitución pero no la lista de librerías especializadas en la provincia que copiaste en Internet, y, como no, conocer gente nueva con la entablas conversaciones que, inevitablemente, empiezan con un “Que bonito es todo esto ¿eh?”.
El arte de conversar con desconocidos requiere el uso de determinados temas de conversación de, a priori, acceso universal, entre los que se encuentra, al menos en este país, el fútbol. Un tema apasionante del que normalmente no se puede hablar en la frikisfera puesto que, al parecer, está reñido con la pasión por los cómics (una hipótesis de sobra conocida por todos y que fundamenta una de las muchas teorías surgidas entorno a uno de los grandes misterios de la naturaleza ‘¿Por qué no postea Javi Riva?’, según la cual el PutoAmo de ADLO! se retiró del posteo activo,e n busca de nuevos públicos a los que revelar la palabra de ROB! tras sus artículos sobre fútbol), ¿Pero de donde viene ese enfrentamiento entre aficionados de cómics y futboleros? ¿Qué extraña fuerza obliga a los aficionados al fútbol que compran cómics a tener que esconder sus aficiones?
Personalmente nunca he entendido esta división entre dos aficiones con tantos puntos en común. Ambas disfrutan pintándose y disfrazándose de sus personajes favoritos.


Ambas son proclives a comprarse camisetas estampadas por las que pagan cantidades que escandalizarían a cualquier madre.


Ambos colectivos tienden a considerar mejores los apellidos extranjeros que los patrios, ambos tienen una figura creada expresamente para desahogar sus odios y frustraciones ( árbitros y asistentes en el fútbol, packagers y editores en los cómics), y ambos muestran un amor desmedido por cantar tonadillas incomprensibles.
¿Cuál es la razón pues del desencuentro entre ambas aficiones con tanto en común? La respuesta me llegó a principios de verano cuando asistí a una de esas reuniones de antiguos compañeros de la facultad que incluyen reencuentros muy gratos, saludos a personas con las que no te gusta volver a compartir espacio vital y, por supuesto largas conversaciones vacías que derivan en el tema del fútbol. Durante aquella reunión uno de mis compañeros soltó la contundente frase: “Lo que deberíais hacer todos es haceros del Barça y así viviríais más tranquilos”. Por un momento intenté pensar como sería ser hincha del Fútbol Club Barcelona, que, resumiendo fue algo así:
Blaugrana83> ¡Que bueno es el equipo de este año!
Semprecule33> Sí
Blaugrana83>A mi el que me gusta es Ronaldinho
Semprecule33>íi, es muy bueno
Blaugrana83>sí
Semprecule33> Y Eto’o también juega bien
Blaugrana83> Ya lo creo
Semprecule33> Mola
Blaugrana83>sí
Y ahí está la clave, ¿Qué es una reunión de aficionados de un equipo sino un montón de gente que está de acuerdo en lo mismo? ¡¡¡Que sosería por amor de ROB!!! Y recordemos que, como bien dejó claro el agente Sánchez en el último capítulo de BOTrix, hay una teoría, muy extendida entre la comunidad editorial española, que sostiene que los aficionados a los cómics se definen por sus quejas y peleas en Internet y no es raro que este tipo de conversaciones, unido al hecho de que irse a incordiar a los foros de otro equipo es sinónimo de baneo casi inmediato, alejen a los fans de los superhéroes que osen acercarse al mundo del balompié.
Sin embargo este es un desencuentro, en mi opinión, totalmente evitable. El acercamiento del aficionado superheroico al mundo futbolero no puede hacerse nunca desde un equipo mayoritario, que suelen estar llenos de gente a los que no les gusta el fútbol sino las fiestas que se pegan en las celebraciones de los triunfos, ni tampoco desde uno de los conocidos como “equipos simpáticos” ya que muchos de ellos están poblados por aficionados aún más fieles que los de los equipos grandes. Si por algún extraño motivo eres de esos frikis que intentan acercarse al fútbol para parecer más normales ante la chica inalcanzable de turno mi consejo es que te olvides de opciones como el Cádiz, que tiene una afición que canta a su equipo incluso cuando le golean, que pases del Sevilla, que vive con una pasión cada partido de su equipo, que iganores a los atléticos condenados a sufrir por los siglos de los siglos, y ni siquiera te acerques a los béticos que son su de equipo ‘manque pierda’, mejor te vienes a Mestalla conocer a una afición única en España.
¿Cuántas aficiones idolatran a un presidente al que silbaban hasta obligarle a retirarse en las presentaciones del equipo? ¿Cuántas aficiones son capaces de pensar, a la vez, que un jugador es el mejor del mundo en su puesto y un pufo de proporciones cosmicas? ¿Cuántas aficiones son capaces de llegar a dos finales de Champions y gritarle al entrenador que se largue de una vez? Hazme caso, únete a la huestes valencianistas, somos la única afición que puede presumir de animar a su equipo aunque gane.
Plasmemos esto en un ejemplo práctico:
Roberto Fabián Ayala, defensa argentino, fichado del Milán hace seis años, se dice pronto. Horas antes del último partido de liga el Presidente del Club le prometió la renovación por dos años, el chico se fue al mundial y mientras tanto cambió el Director Deportivo, ahora un antiguo compañero de equipo con el que no se llevaba muy bien que le dice al agente de Ayala que el jugador argentino es muy viejo para renovar dos años, que le ofrece uno o como mucho dos si se baja la ficha. Ayala se enfada, se declara en rebeldía y expresa públicamente que se quiere ir del Valencia porque le han engañado. Ante una postura tan contundente la afición se posiciona en los foros valencianistas al lado de un jugador que ha sido pieza clave en los éxitos del club. Vamos lo que en lenguaje friki se expresaría así

Sin embargo este posicionamiento produce inmediatamente una reacción adversa, porque si Ayala ha sido clave en los triunfos del Valencia, el nuevo director deportivo es uno de los jugadores más queridos de ese mismo plantel histórico. Así que pronto surge una corriente de opinión que se empeña en aclarar que tras la metedura de pata de Carboni el Presidente Soler salió a corregir el tema, no sólo manteniendo la promesa de dos años sino incluso subiendo la ficha del jugador, y recordando que Ayala cobra una pasta en el Valencia porque vino diciendo que tenía un pasaporte comunitario que después se descubrió que era falso, y apuntando como responsable del embrollo al representante del jugador que cuando fue a renovar pidió una comisión descomunal y acusó al presidente de llevarse dinero por la construcción del nuevo estadio. Resumiendo:

En cualquier club de fútbol esto daría para un enfrentamiento brutal a dos bandas, pero esto es el Valencia chico, y al conflicto se añadió el sector de la afición que defiende el trabajo de Quique, quien está públicamente enfrentado con Carboni, y que aprovechó la ocasión para denostar el trabajo del ex-jugador italiano a la vez que le arreaban a Ayala a quien Quique defendió y concedió permiso para viajar a Argentina sólo para que este le dejara con el culo al aire retrasándose en la vuelta. O sea que

Tres bandos enfrentándose entre sí ¡¡¡Aprende Marvel!!! ¿A que se os hace la boca agua pensando lo largas que pueden ser las discusiones entre tres grupos de opiniones tan enfrentadas? Pues esto es el pan nuestro de cada día en la casa valencianista.
El aficionado valencianista puede ser Pro-Quique o Antiquique, Pro-Soler o Anti-Soler, Aimarista o Antiaimarista (y el hecho de que el jugador haya abandonado el club no ha hecho más que avivar el debate), Rogista o Antirrogista, miembro de la Iglesia de San Benítez Mártir ( quienes sostienen que Rafa Benítez fue ninguneado sistemáticamente por la directiva del club hasta lograr que se hartara y se fuera) o Antibenitista ( quienes afirman que Benítez ganó cosas porque el equipo venía muy trabajado de antes y que al Milán cualquiera la remonta una final de la Champions), blaveros que consideran que el valenciano es un idioma anterior al catalán y se oponen al Barça con todas sus fuerzas a pesar de ser antimadridistas, catalanistas que creen en la unidad de la lengua y que a veces parece que se alegren más de que gane el Barça que el Valencia, Pro Subirats o Antisubirats.....¡¡¡Y además suelen ser varias cosas a la vez!!! ¡Si eres de los que piensan que es divertido interpretar a un personaje Caótico Neutrall disfutrarás como un loco interpretando a un Benitista Aimarista Antiquique y ProSoler que se enfrenta a un Antibenitista Aimarista ProCarboni con poderes de administrador! Y es que una buena bronca entre valencianistas es algo muy parecido a protagonizar una escena que se ha repetido en multitud de comics:

¡¡Si hasta va de naranja!! ¿Coincidencia? ¿Serendipia? ¿Decisión meditada del autor castellonense? Tú decides....Pero que sepas que si te haces valencianista tendrás de todo menos aburrimiento...
¡TNUMA AICNELAV!

¡¡Si hasta va de naranja!! ¿Coincidencia? ¿Serendipia? ¿Decisión meditada del autor castellonense? Tú decides....Pero que sepas que si te haces valencianista tendrás de todo menos aburrimiento...
¡TNUMA AICNELAV!







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