Mirando hacia lo alto los grandes edificios de la urbe, sólo me faltaba la boina y la cesta con gallinas para parecer
. Es lo que nos pasa a los de provincias cuando visitamos la Capital. Madrid debe ser un paraíso de los tebeos. Sólo así se explica que entre en un sitio a deshoras buscando algo para masticar antes de dormir y me salga con una recopilación de chistes del
saldado.
, que siempre está despierto. Si
fuera Gotham, él sería Oráculo. Le preguntaba cómo ir a la zona de librerías. Casi antes de que mi mensaje saliera ya lo había contestado. Metro Callao, allá voy.
El grueso de las compras cayeron en la primera librería de la calle,
M Comics. Había estado en
M Comics hacía muuuucho, pero no podía ser el mismo sitio que aquella vez. A menos que hayan derribado la zona, reconstruido y vuelto a derribar. Aquella vez había pillado la dirección en un
Urich, y era en un sótano. Aquí tenían un sótano también, y encontré el mismo
Urich.

Aquella vez recuerdo que me pillé el
Blackhawk en inglés, en las noticias de
Zinco lo ponían bien pero no decían nada de que lo sacarían en castellano (más adelante aprendí que las noticias de
Zinco eran un poco como el
Trama, que si ponían bien algo es que no tardarían en sacarlo). Fue una experiencia leer a
Chaykin en inglés, todavía no sé si lo comprendí. Además aquella vez entró un chico muy repeinado preguntando si había salido ya el
muvin dei, que es como los repeinados de la época llamaban al 8 de la
Liga de la Justicia, que se había llevado un premio en América. Le dijeron que no había salido aún, pero que faltaba poco. Años después, vuelve a faltar poco para que saquen el mismo episodio en
JLAJLE. Son ciclos.
Me bajé al sótano, donde me habían dicho que se encontraba lo “menos comercial”, expresión que significa gafapastismo y/o que no vende un carajo. Espeleología adláter. Y vaya si disfruté.

Para empezar, con algo de rebaja, un tebeo que llevaba buscando hace años ¿puede ser gafapasta algo titulado “
Golondrino ama a Venancia”?. Encontré además a buen precio un libro de textos de
Jesús Cuadrado. Lo compré. Pienso leerlo, además. Lleva el subtítulo de
Catecismo neurótico para neoinfantes ¿conseguiré algún día una dedicatoria? Dicen que se pasa por esa librería. Pero era pronto.
El chico encargado se entretuvo un poco buscándome un lote de
Raïka que estuviera bien, estaban en oferta. Y por ese retraso me encontraba todavía allí cuando entró el repartidor con un paquetillo con ejemplares del último de
La Peor Banda del Mundo. La encargada discutió con él porque era día 25 y el albarán estaba fechado en 21. El repartidor decía que lo repartió nada más llegó. Un claro ejemplo de
Tiemporriva. Estas cosas no suceden delante de uno por casualidad, de manera que también lo compré allí. Y bien que hice, por la siguiente librerías no se veía, no debía haber llegado aun.
(nota mental: insinuar la posibilidad de que en un futuro las editoriales catalanas podrían distribuir con un cierto retraso a aquellos establecimientos situados fuera de su identidad nacional)Como los de provincias tenemos pocas librerías en nuestra ciudad (generalmente una o ninguna) solemos salir de la primera librería con toda la compra hecha. Pero seguí la ronda, buscaba cosas curiosas. Y de eso encontré mucho en la siguiente.

Era una puerta pequeñita, un local más pequeño que algunos stands de salones. Sólo tenían mangas. Mangas y peluches de mangas. El
Puar de peluche tenía su gracia. Pero mis sentidos quedaron embotados con lo que sucedió a continuación.
Cuando entré había tres personas, un chico, una chica, y alguien con pelo largo y perilla. Estaban inmóviles y en silencio, pero nada más entrar, el de pelo largo empezó a decir algo de unos OVAs y que si la chica no los había visto, la chica dijo algo con voz aguda que sonaba como
ÑIÑIÑIÑIÑIÑI con tono (agudo) enfadado, manoteando mucho. El tercero en discordia reía y daba razón alternativamente a uno y otro. Al principio iba a lo mío, miroteando mangas (en realidad comprobando si de
Raïka sólo había 6, como me había asegurado el de
M Comics al comprarle el lote completo). Pero el jolgorio iba
in crescendo. Ninguno de ellos tenía interés en atenderme. La chica estaba recostada sobre unos tebeos chiquititos mientras seguía con su
ÑIÑIÑIÑI, de espaldas a los otros dos, el de pelo largo diciendo nombres japoneses y el amigo riendo. No podía ser algo real, la gente no hace esas cosas. Cai en la cuenta de que esto debía ser una performance que habían iniciado al entrar yo. Arte escénico, lo que pasa es que a los de provincias nos cuesta entrar en la cosa cultural. Pero no encontré ningún platillo donde dejar propina (ni ningún botón para desconectarlos), de forma que salí de allí. Ellos seguían a lo suyo.
En la puerta de al lado, la entrada a otra librería. Resultó ser la misma que antes, que habían separado zona normal de zona de manga. Viniendo de la última, lo comprendí. En provincias las librerías no están tan especializadas, lo que hace que de vez en cuando encuentres alguna chica comprando. Esta era de las que me gustan, con mucho sitio donde perder la vista y ofertas. De oferta pillé una edición de
Halcón y Paloma de
ROB! Intento pillar una edición de oferta por cada zona que visito, es una penitencia que hago desde que hace años dejé pasar una edición italiana de la obra. Esta vez me ha salido por menos precio de lo que valieron los tebeos en su día. Salgo de la tienda con los dedos llenos de roña, de la que sale de rebuscar entre tebeos aunque estén embolsados. Empiezo a darle vueltas a que colocar un lavabo a la salida de estas librerías sería un detalle.
Sigo calle abajo y casi paso de largo un sitio que parece una librería. No lo parece, pero…espera, sí, es una. Al poco de entrar una señora me pregunta qué busco. Contesto que nada en especial, que voy curioseando y que si pillo algo interesante, lo compraré. Más tarde me entero de que di por casualidad con la única respuesta correcta, y que hay gente asidua a la zona que aun está intentando que le dejen entrar ahí.
La visita a la calle termina en
C Comics. Me guarda las bolsas un encargado inquietante: estatura media, peso normal, pelo normal, gafas, ropa discreta con un jersey. Sin un mísero piercing, chapa, camiseta oscura o pelo de colores. En serio que las pocas veces que he encontrado alguien de aspecto normal atendiendo en una librería especializada el primer concepto que me viene a la mente es
Norman Bates. Pero sé que la suciedad está en mi mente
. C Comics es amplia, limpia y cuidada; y a medida que voy entrando la cosa se especializa, hacia el fondo hay libros de cine, animación, ilustración…y al final de todo un buen surtido de películas porno en alemán. Que gran idea, el drugstore friki para cubrir todas las necesidades en un mismo establecimiento. Si vendieran Doritos y colas en la puerta sería un paraíso.

Termina la calle, y mi mentalidad provinciana sigue sin entender la lógica de meter cuatro librerías (a lo mejor eran cinco,
F estaba cerrada) en prácticamente la misma calle. Entiendo que haya dos, y que según por el lado de la calle que entres compres en una u otra, pero ¿y las del medio?
Tras el merecido almuerzo voy hacia la
FNAC por San Gerómino. Paso por delante de un establecimiento bazar llamado
ESMOLBIL. Me acuerdo de
Clark y
Legs. Je. De camino a la
FNAC tengo tiempo de hablar con varias personas concienciadas con el medio ambiente, el mar, las ballenas y los derechos humanos. Cuanta solidaridad uniformada. En la
FNAC hay (glubs) una exposición sobre
Maitena. Me resigno a subir cuando recibo la llamada salvadora de
J, que me indica cómo ir a la tienda donde podemos encontrarnos.
Llego antes que él, y cuando entra consabido apretón de manos, consabido peloteo mutuo y entramos en materia. A largar. Me informa que ya no hace falta que vote en los premios de Expocomic, que ha terminado el plazo de sopetón, aunque esta vez no ha habido quejas de libreros por medio, las cosas que han pasado por el mundillo que no se deben decir, y comenta lo más Adliano de los últimos tebeos aparecidos. Para ilustrarme va cogiendo del expositor los tebeos que comenta y los muestra,
abriéndolos mucho. Y luego los vuelve a dejar en su sitio, es por eso que no indico la librería, para que el lector pejiguero medio no se sienta afectado por esa falta de respeto al sagrado material impreso. Y lo hacía delante de un encargado. Eso me demuestra que
J es importante. Yo hago eso en mi pueblo y me vetan.
Salimos de
G.X. y le acompaño hasta la boca de metro. Despedida con el saludo secreto adláter e intento volver sobre mis pasos, ya que
J me había dicho cómo ir hasta otra librería de cosas curiosas, de la que además me habían contado cosas de esas que no se pueden decir. Pero no fue tan sencillo, en algún sitio debía equivocarme, debí dejar el
sexshop a la izquierda en lugar de a la derecha. El caso es que durante cuatro o cinco calles un crisol de razas y mallas de colores me invitaba a acompañarles a sitios apetitosos. Muchas gracias, galantes damas, pero lo primero es lo primero y casi es la hora de cerrar.

Llego así a
K Comics con tiempo justo de mirar e irme. Gracias al dueño me entero de que un tebeo que hace años compré por 3 euros ahora se vende por 100. Tomo nota mental de meter en cada bolsita una etiqueta junto a cada tebeo indicando su valor aproximado. A ver si así mis descendientes se lo piensan dos veces antes de tirarlos a la basura. Estoy tentado de pillar uno de
Wanda la Perversa, tirado de precio, ya que me trae recuerdo de cuando de niño cogía a escondidas los
Penthouse de mi progenitor para leer las historietas. Si el
Doctor Wertham me hubiera conocido el mundo habría sido distinto. Al final cojo otra cosa, y añado una bolsa más a la colección de bolsas de librerías. Eh, los de provincias somos muy mitómanos (y los de capital, a ver quien no tiene una serie completa de bolsas de
Futurama).
Tenía cerca la Puerta del Sol. Vi los edificios de los Bancos y me pregunté por qué eran tan grandes. Supuse que deben ser los edificios donde va a parar todo el dinero. Desde luego apandadores en potencia rondando había.
Por Válgame Dios no pude pasar. Y eso que tengo curiosidad por preguntarles qué pasó con aquel concurso de relatos cortos.
Cercanías de Atocha. Tiempo para comer antes del viaje. Encuentro el
Bar El Brillante. Cené una vez allí un Expocomic, viendo el Barça-Madrid de la cabeza de cerdo a Figo, rogándole a mi mujer que por favor hablara en castellano.

“
El Mejor Bocadillo de Calamares de Madrid”, dice en la puerta. Debe ser cierto. De aquella noche recuerdo a un rapado lamiendo la salsa de su bocadillo entreabierto con una pasión casi pornográfica. Pero busco otro lugar. Por comer sentado. Y una superficie impoluta para apoyar la lectura. Entre un plato y otro zapeo por el libro de
Cuadrado. Hace párrafos. En la parte final tiene como un diccionario. Alguna definiciones ya salieron hace años en el
Cómic a Gritos, como la de
Cels Piñol. También tiene una entrada para si mismo. En cambio de
Ponce, Jose María, pasa a
Porcel, Andres. Es del año 2000, pero una lectura fugaz me indica que debe haber ganado con el tiempo.
A esperar el tren. “Atocha no es tan grande”, pensé. Y me perdí.
El tren es una gozada. Butaca cómoda, auriculares, cuatro horas y media por delante acompañado de tebeos hasta que te indiquen el final de trayecto. Tras la
Peor Banda lo intento con
Cuadrado pero estoy todavía espeso. Me despejo con un par de sudokus y lo vuelvo a intentar. El libro es una mina, tanto a nivel Adliano como muchos otros, y recomiendo que quien conozca al personaje e incluso le imite en la intimidad adquiera un ejemplar en
M Comics por menos precio de lo que vale un tebeo. Me doy cuenta de que cuando escribe como que parece de vuelta de todo es porque lo está. Volviendo. Denso, críptico, más de 450 páginas. Como los comment de la
Cárcel pero sin trolls. Veo que para
forum escribió artículos en
What if?. Buscar evasión en universos alternativos y encontrar estos textos debía ser toda una experiencia para el lector.
Ya regresado, y fiel a mi costumbre de ordenar a los tebeos por orden alfabético (queda feo, sí, pero cuando busco un tebeo lo encuentro), dejo el libro de
Cuadrado entre dos títulos de
Víctor Santos,
Protector y
Pulp Heroes. Ya era difícil tener dos obras juntas de un mismo autor, pero más raro es que ahora las separe un libro sin dibujitos. Esas cosas no pasan por casualidad, pero ni idea de qué significa esta vez.
Y así termina la redacción titulada “Por qué no dejé comentarios en el weblog la semana pasada", que espero sirva a los locales para reconocer sitios cercanos y llenar de envidia a los demás.
Actualización: dado el debate de si A está en calle E o L, y si E hace esquina con SB y cómo no la vi, añado dibujo del autor paseando y buscando referencias.
