Jiro y su veterinario
- Si no has leído el tebeo "Tierra de sueños" de Jiro Taniguchi y piensas hacerlo no leas este post. Te destripará el argumento y el final de la primera historia
- Si eres veterinario o tienes algún amigo o familiar veterinario o piensas estudiar veterinaria no te sientas ofendido por este post. No es una generalización, es un caso particular.
- Si eres un hooligan de Jiro Taniguchi puede que te sientas ofendido por las alusiones personales al autor. Si es tu caso, ajo y agua.
Antecedentes. En el capítulo "Tener un perro" del tebeo "Tierra de sueños" de Jiro Taniguchi el autor nos cuenta una experiencia autobiográfica (como él mismo dice en el epílogo).
Jiro y su mujer tenían un perro, el perro se hizo viejo (14 años), enfermó y se murió. Una historia muy en la línea de Taniguchi. Sentimientos y sensaciones marca de la casa.
El caso es que el perro, con 14 años, comenzó a tener problemas para caminar y llegó un momento en el que dejó de hacerlo. De estar siempre tumbado le salieron úlceras en la piel y dejó de comer. Empezó a tener ataques y al final murió mientras sus dueños contemplaban paso a paso, sufriendo también, todo el proceso.
¿Porqué el título del post? Porque Jiro, en el epílogo, justifica su comportamiento (cualquiera que haya tenido un perro o un gato en esas condiciones, si lo quiere de verdad, sabe lo que hay que hacer) diciendo que el veterinario les había dicho que el perro no sufría porque estaba en un estado parecido al sueño.
Yo es que me estoy imaginando al veterinario diciéndoles:
-Nooooooo que vaaaaa, si no sufre. No puede caminar pero como que no se entera. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-No, hombre, no, si lo de las úlceras no le duele, como mucho le picará un poco. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-No se preocupen, no es que no quiera comer, es que no tiene hambre. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-Uffff nada, nada, lo de los ataque es lo mejor de lo mejor, así hace ejercicio. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
Una eminencia el veterinario. Un maestro de las finanzas. Tiene que ser rico por cojones haciendo lo que hizo. Hay que ser muy listo para llevar tan bien su negocio.
Y claro, luego están Jiro Taniguchi y señora que también tienen lo suyo. Que si vas al veterinario te tendrás que fiar de él porque sabe más que tú pero... no sé, todo tiene un límite ¿no?
Pues no. Jiro y su esposa le hacen caso hasta el final. Que gran confianza tenían en ese profesional. Que bonita es la sensibilidad para pasear por la ciudad o la sutileza de mirar un árbol pero para ver la realidad... Que listos que son. No me extraña que estén contentos con su veterinario.
Ya me lo advirtió hace unos días un insigne adláter y la verdad es que tras leer esta primera historia de "Tierra de sueños" tengo unas ganas tremendas de leer las siguientes. Ya caerán y seguro que me gustarán. O quizá no. Lo que pasa es que tengo tantas ganas que prefiero esperar a ver si tengo menos.
El caso es que el perro, con 14 años, comenzó a tener problemas para caminar y llegó un momento en el que dejó de hacerlo. De estar siempre tumbado le salieron úlceras en la piel y dejó de comer. Empezó a tener ataques y al final murió mientras sus dueños contemplaban paso a paso, sufriendo también, todo el proceso.
¿Porqué el título del post? Porque Jiro, en el epílogo, justifica su comportamiento (cualquiera que haya tenido un perro o un gato en esas condiciones, si lo quiere de verdad, sabe lo que hay que hacer) diciendo que el veterinario les había dicho que el perro no sufría porque estaba en un estado parecido al sueño.
Yo es que me estoy imaginando al veterinario diciéndoles:
-Nooooooo que vaaaaa, si no sufre. No puede caminar pero como que no se entera. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-No, hombre, no, si lo de las úlceras no le duele, como mucho le picará un poco. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-No se preocupen, no es que no quiera comer, es que no tiene hambre. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
-Uffff nada, nada, lo de los ataque es lo mejor de lo mejor, así hace ejercicio. Si eso vuelven en un par de días. Paguen al salir en recepción.
Una eminencia el veterinario. Un maestro de las finanzas. Tiene que ser rico por cojones haciendo lo que hizo. Hay que ser muy listo para llevar tan bien su negocio.
Y claro, luego están Jiro Taniguchi y señora que también tienen lo suyo. Que si vas al veterinario te tendrás que fiar de él porque sabe más que tú pero... no sé, todo tiene un límite ¿no?
Pues no. Jiro y su esposa le hacen caso hasta el final. Que gran confianza tenían en ese profesional. Que bonita es la sensibilidad para pasear por la ciudad o la sutileza de mirar un árbol pero para ver la realidad... Que listos que son. No me extraña que estén contentos con su veterinario.
Ya me lo advirtió hace unos días un insigne adláter y la verdad es que tras leer esta primera historia de "Tierra de sueños" tengo unas ganas tremendas de leer las siguientes. Ya caerán y seguro que me gustarán. O quizá no. Lo que pasa es que tengo tantas ganas que prefiero esperar a ver si tengo menos.







<< Home