No es ojo todo lo que reluce

La culpa de todo es de Astiberri.
Las babas de los que se relamían con la publicación de Mis Circunstancias no había llegado todavía al suelo cuando anunciaron que iban a bajar dos euro el precio. De Bilbao.Iban a bajarlo porque se había cometido un terrible error en la edición. En un mercado acostumbrado a hojas pegadas, fotolitos de color desplazados, páginas en blanco y bocadillos repetidos, la mención de “un terrible” error hacía presagiar poco menos que ántrax en la tinta. Pero no, era que habían omitido el GLAXOFONADO en la portada.
Sí, el glaxofonado, ya sabéis, ese procedimiento de laminado plástico que se utiliza la mayoría de las veces a la hora de plastificar. Utiliza una lámina de plástico (polipropileno) a la que se añade un pegamento termofusible. La lámina es extremadamente fina (15 micras) y se presiona en caliente contra el soporte a plastificar. El calor funde el pegamento que se introduce en los poros del soporte. Ahora ya caéis. El brillito en la portada.
La medida fue aplaudida, pero sólo al principio. Si glaxofonar vale dos euros sería por algo. Con lo que antes incluso de que el álbum saliera algunos ya se cuestionaban si, sin glaxofonar, la obra aguantaría ya no una lectura, sino una mirada. Se vendió y bien, por supuesto, pero la coletilla en todos los foros siempre fue “lástima lo del glaxofonado”. Una nueva palabra se había instaurado en el mundillo, la primera de muchas. El público fue consciente de sus derechos a obtener por su dinero una obra en las mejores condiciones y, como era de esperar, al poco terminó abusando de ellos.
Poco después llegaron al mercado los libros teóricos de Sinp Alabras, los cuadrados. “Son caros, Don Jesús” “Eso es relativo, pues son buena lectura. Abaratarlos es despreciarlos. Y se trata de ediciones muy cuidadas”. Y cierto es que la lectura de alguno cunde. Y más cierto aún que se trata de ediciones muy cuidadas. Y eso se paga. Glaxofonado, dos euros, y de ahí para arriba. Es más, lo cuidado de sus ediciones ha terminado siendo característica inherente a Sins Entido. Basta con escribir “Lanza en Astillero” en cualquier foro afín y no tardará mucho en hablarse de “lo cuidado de la edición, y eso lo vale”. Aunque la edición sea sencillamente muy correcta (¿hace falta pedir más?), el precio ajustado, o, quien además de resaltar la edición lo haya adquirido o incluso abierto, se encuentre con páginas de algo que parece alemán y no sepa si es un precioso recurso estilístico o un gazapo por cosa de las coediciones internacionales. Ya escarmentaron con la viñeta en italiano del Lovecraft y se han hecho resabiaos.(aquí debería ir una de las viñetas en alemán de Lanza en Astillero como ejemplo, pero no oso abrir demasiado esta cuidada edición, gajes de usar papel de tamaño gramaje, si se abre el libro del todo podemos quedarnos con una baraja gigante en vez de con un libro. O un precioso recurso estilístico de Elige tu Propia Historieta)
Glaxofonado, muaré, rústica con camisa…toda una serie de palabras que asoman en nuestras pantallas, que definen la calidad de una obra más allá del mísero contenido del tebeo. Porque editar una obra maestra es sencillo, basta con adquirir los derechos, pero editarla BIEN es otra cosa. Ahí entra el oficio., donde la industria no podrá con el maestro artesano. Picó.
Así, por ejemplo, lo que edita Planeta suele ser una mierda ¿Rip Kirby? Una obra cumbre del noveno arte, para los que compraron el primer número, pero lástima de edición ¿por qué? Pues porque lo edita Planeta. Ah. O el Batman Año Uno a un euro. Parece mentira que hace pocos años aplaudiéramos hasta sangrarnos las manos con el primer coleccionable de Spiderman, el Spidey ochentero con punticolor y un papel que de usarse para lo que no se debe causaría hemorroides. Las cosas han cambiado. Un Batman Año Uno por un euro en papel satinado y tamaño comic book es una mierda. Poco espesor en la portada. Faltan portadas. Mejor buscar la edición de Norma.
Pero por otra parte lo cuidado de las ediciones supone un alivio al síndrome del bloguero en un mercado en explosión. No hay tiempo material para leerlo todo y además comentarlo. Pero HAY que hablar de lo que sale ¿qué hacer entonces? Hablar de lo poco o mucho cuidado de la edición.
¿Carlitos y Snoopy?
¡que edición tan cuidada!
No, que es de Planeta.
Ya, pero es un caso aparte, el magnifico diseño es de Seth.
¿Cualo Seth?
El de La Vida…
¿La Vida Está Bien Si No Te Rindes? ¡que mierda de edición!
Vale, pero iba a decir La Vida Es Buena Si No Te Rindes.
Ah ¡que edición tan cuidada! ¿o era al revés? Las confundo, como no he leído ninguna…
Y es que al final cuando te dicen “la edición está muy cuidada” termina recordando a cuando decimos que una chica es “simpática”. Ya me entienden, todos y todas.
Por cierto, lo de que una edición cuidada debe ser necesariamente cara es un mito. Dejamos dos ejemplos para que el lector juzgue:

Tapa dura. 64 páginas, tres tintas (usadas varias veces). 11 , 95 euros.

Tapa dura, 76 páginas, blanco y negro. 10 euros.
Con este panorama, la maligna Planeta ha sabido subirse al carro para que la gente pueda paliar sus ansias de DC sin ser señalado con el puntero por los demás. Suscribiéndose al Batman semanal en su web se tendrán los cuatro tomos de cada mes ¡en una edición en tapa dura, muy cuidada! Razón suficiente para que muchos se suscriban, sin siquiera saber qué contendrá el coleccionable. Lo dicho antes, que lejos quedan los tiempos cuando era e-sen-cial saber si el coleccionable de Spiderman contendría la página del complemento del sopocientos seis de Web of Spiderman para considerar la compra de la obra completa. Pero es que lo que hay ahora con DC es verdadera hambre y se perdona hasta que el gramaje de la portada del Superman Identidad Secreta sea poco mayor que el del papel. Pero seguro que en tres meses superamos el mono y volvemos a las andadas.







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