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10/20/2006

Los Juncos: muérete de envidia Marjane Satrapi

Atención, un post sobre Astiberri y no vamos a hablar de Bone. ¿ Acaso a este blog no llegan los maletines llenos de dinero que mandan a los demás ? No, yo sólo pregunto, porque como éste es un blog grupal a veces llegan cosas y no hay para todos, y yo tengo varias bocas que alimentar...

Pero a lo que iba, Astisen...berri publica otra obra maestra, cumbre del gafapastimo y que será recordada incluso eones después de que la tierra se haya extinguido. Su nombre: Los Juncos. Sus apellidos: Sanda Uve de Uvendetta... no, Uve de Uve, de los Uve de toda la vida. ¿ Os acordáis de aquel post titulado Tú también puedes ser un gafapasta donde Persépolis era puntuado con 1257 millones de puntos y 28 bolas extras en la maquina de pinball de la gafapastez ? Pues preparaos, que vamos a dejar esa puntuación a la altura del betún.

Empecemos con la portada, que es en color. Sí, lo sé, eso podría restarle puntos. Pero tranquilos, es un azul plastidecor, acompañado de un negro del número 2 y un verde playdoh. Son los únicos colores que nos vamos a encontrar, así que tranquilos, vamos a poder disfrutar de los lápices de la autora en toda su grandeza.

Vamos sin más dilación a la primera página. Una playa, o eso nos dice el texto que lo acompaña (menos mal). Una niña con unos juncos (de ahí el título, si es que hay que explicarlo todo) nos empieza a contar su vida. Es decir, que es una obra autobiográfica, es decir, un slife of lice de esos, es decir, que mola y como cualquiera me diga que no, se las tendrá que ver conmigo. En la siguiente viñeta vemos un edificio y un automóvil que el propio Rob habría firmado con gusto. Estoy emocionado. . Y de repente sin avisar: tetas. Pero no unos tetas cualquiera, un buen par, para que luego digan. Y a continuación sexo, y voyeurismo, y esto parece ya el Víbora, pero el de los buenos tiempos, el que además de tetas y culos tenía buenas historias detrás. Y todo esto en sólo una página.

(Para los que entran en este blog buscando únicamente fallos en los tebeos. Sí, de acuerdo, entre la segunda y la sexta viñeta existe un fallo de continuidad, el color del pelo de la protagonista cambia, pero, ¿ quién nos dice que no está hecho a propósito para mostrarnos el estado de ánimo de la protagonista frente al descubrimiento del sexo ? O más fácil aún, ese día se hizo mechas. Si es que siempre estáis buscando cagadas en todos sitios, mal pensados)

La siguiente página es la más descarnadora de todas las que llevo vistas. Es donde se nos narran las desgracias de la protagonista y que os describiría en detalle si fuera capaz de entender exactamente que dice la rotulación, ya que no me queda claro lo de que su hermana mayor muere al salvarla, pero la otra también muere. Quizá es que falte la palabra intentar, o quizá es que soy demasiado limitado para seguir la historia que a esta altura ha alcanzado un nivel de complejidad considerable. Pero otra desgracia más terrible acontece a continuación: la protagonista aprende a dibujar. Bueno, no, esto no es una desgracia, en que estaría yo pensado. Es un momento clave para la historia, un momento efecto mariposa: si la protagonista no aprende a dibujar no hubiera dibujado los juncos, si no dibuja los juncos yo no estaría escribiendo este tipo de post, si yo no escribiera este tipo de post me dedicaría a cosas más útiles y productivas. Es decir, quien le iba a decir a la protagonista que un acto que en principio pueda parecer insignificante iba a cambiar la vida de al menos una persona (y por extensión de la vuestra, que me estáis leyendo, toma ejercicio de metalenguaje).
Ah, y por supuesto, no quiero terminar el análisis de esta página sin hablar de ese recurso que ya utilizo Alan Moore en From Hell en donde el Doctor Gull tiene visiones de un futuro por venir. Me estoy refiriendo a la última viñeta, donde vemos que la habitación de la niña está llena de dibujos realizados por su yo más adulto, más maduro y con un mayor dominio de las figuras. Bravo.

Llegamos a la tercera página, la página que más me ha llegado aquí dentro (me estoy dando golpes en el pecho mientras escribo). No por el problema con la ropa y el crecimiento de las tetas (ojalá) sino por esa desgarradora visión de lo que significa un viaje de vacaciones con tus padres. ¿ Cuántos de vosotros los habéis sufrido ? ¿ Cuántos los recordáis sin que un escalofrío os recorra la espalda ? No me había dado cuenta hasta ahora, pero jamás he leído un tebeo donde relataran ese horror y por fin tengo uno delante de mis ojos. ¡Qué recuerdos! ¡Qué tiempos aquellos! Y esa aterradora viñeta final en el área de servicio. ¡Qué miedo!

En este momento quizá os preguntáis, ¿ va a analizar página a página el tebeo ? ¿ No es capaz de hacer una reseña del mismo como ente completo ? Santiago Segura dice en el prólogo del tebeo que había sentido cierto pudor por acercarse a las páginas de la obra, que es exactamente lo que me pasa a mí, que siento bastante pudor por gastarme 10 euros por un tebeo de 80 páginas en blanco y negro. ¿ Dónde están esos servicios de prensa ? ¿ Por qué no nos ha llegado ? ¿ La editorial quiere que nuestros lectores no descubren las maravillas que nos aguardan en el resto de esta obra ?

Pues esperando a ese servicio de prensa o a que los lectores hagáis una colecta, tenemos que decir que un cómic hecho por una mujer, encima ¡española! (toma, no es que sólo haya mujeres que lean tebeos, es que ahora también los dibujan... o algo), es la cosa más marginal que se pueda imaginar. Y con ese dibujo y contado la vida de la autora y publicado por la editorial gafapasta por excelencia (exacto, la que publicó Blankets). ¿ Cuántos puntos da eso ? Pues yo digo que 354643 millones de puntos y 214 bolas extras como mínimo. Hagamos un poco de patria por Dios, que tebeos así no se ven todos los días.

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